Actor de “Pulgarcito” reaparece trabajando como taxista tras pasar 19 años en prisión

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El nombre de Cesáreo Quezadas marcó una época dorada del cine mexicano en las décadas de 1950 y 1960. Sin embargo, su vida dio un giro radical años después, alejándolo por completo de los reflectores.

El niño que conquistó el cine mexicano

Conocido por su papel en Pulgarcito, el actor alcanzó fama internacional desde muy joven, convirtiéndose en una de las figuras infantiles más queridas de la pantalla grande.

Su popularidad creció con películas como Santa Claus, Angelitos del trapecio y Caperucita y Pulgarcito contra los monstruos, consolidando una carrera prometedora en la industria.

La trayectoria de Cesáreo Quezadas cambió de forma drástica en 2002, cuando fue acusado por su expareja de abuso contra sus hijos.

Tras el proceso judicial, fue condenado a 20 años de prisión, aunque él siempre sostuvo su inocencia.

El exactor fue liberado en 2021, poco antes de cumplir la totalidad de su condena. Desde entonces, ha intentado reconstruir su vida lejos del medio artístico.

En una reciente entrevista en el pódcast Yucarnal, relató que tras su salida comenzó vendiendo hamacas que aprendió a fabricar durante su estancia en prisión.

Posteriormente, se desempeñó como taxista, oficio que —según explicó— le ha permitido sostenerse económicamente ante la dificultad de encontrar empleo debido a sus antecedentes penales.

Durante la conversación, Quezadas aseguró que su detención estuvo marcada por irregularidades, como la supuesta falta de una orden de aprehensión y periodos de incomunicación.

El exactor insiste en que fue acusado injustamente y afirmó que, con el paso del tiempo, algunas personas comenzaron a dudar del caso, señalando que sus propios hijos lo visitaban en prisión.

Cultura mexicana

También acusó a su expareja de presuntamente haber presionado a los menores durante el proceso legal.

Antes de este episodio, Cesáreo Quezadas ya había enfrentado dificultades personales. En su juventud estuvo involucrado en un intento de robo, hecho que él mismo atribuyó a problemas de ludopatía.



Tras ese incidente, logró estabilizarse con un negocio de imprenta, pero su vida volvió a cambiar con la acusación que lo llevó a prisión.

Una vida lejos del espectáculo

Hoy, el exactor mantiene un perfil bajo, enfocado en salir adelante con los recursos a su alcance. Su historia refleja un contraste marcado entre la fama temprana y una vida adulta atravesada por controversias y dificultades.