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Las mentiras de Loret de Mola y de los críticos del poder

Las mentiras de Loret de Mola y de los críticos del poder Guru /Domingo, 13 de febrero del 2022


A algunos empresarios, intelectuales orgánicos, opinadores y periodistas como Carlos Loret de Mola, Claudio X. González, Lorenzo Córdova, Víctor Trujillo “Brozo”, Ciro Gómez Leyva, Ciro Murayama, Raymundo Riva Palacio y Enrique Krauze, entre otros, les ha dado por autodenominarase como actores críticos “al poder”, autodefiniéndose como cuasi mártires de la causa democrática y defensores de una supuesta “libertad de expresión bajo acoso”.

Ese discurso busca instalar la idea de que el Estado es el verdadero y único detentador del poder, y por tanto, todos los demás pertenecerían a una sociedad civil pura y despojada de intereses que resiste a supuestos embates contra la democracia, en donde ellos serían resueltos paladines en resistencia. 

Esa mentira es un posicionamiento ideológico ad hoc a la doctrina neoliberal.

Falacia

Es fundamental para nosotros, desarticular ese argumento y mostrarlo como lo que en realidad es: una falacia, porque en el fondo, el Estado no es el único campo donde podemos hallar poder.

También hay poder en los medios de comunicación (que comúnmente son brazos mediáticos de importantes grupos económicos) al igual manera que en un sinnúmero de Organizaciones No Gubernamentales (ONGs), think thanks, instituciones públicas y por supuesto, en las corporaciones empresariales. 

¿De qué habla Lorenzo Córdova cuando dice oponerse “al poder”, si él mismo ha reconocido que forma parte de una institución pública del Estado? Claramente, él también es “el poder”. 

Lo mismo sucede con Claudio X. González Guajardo, que además de ser representante de una ONG financiada por empresarios nacionales y extranjeros, es nada más y nada menos que el hijo de uno de los mayores magnates empresariales de México, Claudio X. González Laporte. 

Poder

Y aunque quiera encubrirse, el poder económico es el poder determinante en un Estado como el mexicano. ¿Acaso es que X. González realmente está al margen del poder? 

¡Todo lo contrario!, su familia fue el principal sostén del bloque de poder neoliberal que perdurió durante más de tres décadas.

Por otro lado, comunicadores, opinadores y periodistas que también ejercen poder -aunque menor al de los empresarios en tanto trabajan para ellos-, pues su voz es capaz de instalar relatos y narrativas gracias a su acceso a las cámaras, a los micrófonos y a los periódicos. 

El máximo ejemplo de esto es Carlos Loret De Mola (sin excluir a otros como Ciro Gómez Leyva o Víctor Trujillo “Brozo”), que, como ha quedado demostrado, recibe $35 millones anuales por realizar reportajes que golpeen al gobierno. 

Dinero

El dato es clarísimo: de esa cantidad, la organización de Claudio X. González “Latinus” le paga $6.3 millones a Loret para fabricar narrativas que pongan en duda la credibilidad del gobierno. Eso no es periodismo, es sicariato mediático, porque esos personajes usan su poder para golpear a cambio de un pago.  

Todos estos personajes no se oponen “al poder”, porque ellos mismos son “poderes”, en realidad, a quien se oponen es al gobierno federal, aunque no se atreven a mencionarlo de esa manera, porque en su discurso lo que intentan es golpear, minimizar, debilitar y subordinar al Estado, que de 2018 a la fecha ha ido recuperando su capacidad de autonomía relativa,y por tanto, ha hecho valer su capacidad de poder (político) que antes tenía restringida debido a su subordinación ante el poder económico.

Opositor

Si todos estos actores fueran sinceros, y en vez de decir que se “oponen al poder”, dijeran que realmente se “oponen al gobierno federal”, entonces, ahí sí, la sociedad mexicana podría observar de manera clara que hay una disputa entre poderes políticos, económicos y mediáticos (y no una romántica lucha entre Estado autoritario y actores puros y desinteresados) para definir de qué manera se dirige este país.

Asumir posturas claras en el debate nacional ayudaría a la sociedad a tomar posición política y construir sus propios caminos caminos, lo que en el fondo, tendría que ser normal en la construcción de una democracia.


Pablo Rojas es Politólogo y latinoamericanista. Licenciado en Ciencias Políticas, maestro en Estudios Latinoamericanos y doctorante en Estudios Latinoamericanos por la UNAM. Especialista en Estado, gobierno y democracia por el Instituto Complutense de Estudios Internacionales.