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Las Diablillas de Hondzonot, el equipo femenil indígena de sóftbol que juega descalza y con huipil.

Las Diablillas de Hondzonot, el equipo femenil indígena de sóftbol que juega descalza y con huipil.Guru /Martes, 16 de febrero del 2021



En medio de la selva maya hay un diamante de softbol. Es el territorio de las Diablillas, equipo de mujeres indígenas que viven en la comisaría de Hondzonot, localizada a 80 kilómetros de Tulum, en Quintana Roo.

“Dicen que es juego de hombres, que las mujeres tienen cosas que hacer en la casa y es para hombres, no para mujeres”, dijo Fabiola.

En esa población de 410 habitantes, las 20 mujeres que integran el equipo lucharon contra los usos y costumbres para poder jugar.

“Las mujeres aquí nunca salían a jugar, que no nos hablaban por los maridos, que son personas así que rebeldes y eso y pues decían vamos a ponernos “Diablillas” porque nos dicen que somos malas”, detalló Fabiola.

Utilizan el huipil de mestiza, abajo está el justan de encaje y el hilo contado, después de jugar lo lavan, si lo rompen, lo remiendan, cada quien tiene solo uno porque su costo es elevado.

“Está bordado a mano, cuesta 600 pesos y lo podemos hacer en 2 meses“, señaló María.

“No nos imaginamos agarrar un spike o tenis, creo que a’i nos caemos, mejor así sin zapatos corremos más rápido”, reiteró Fabiola.

“Dicen que corren más rápido, con zapatos se van a tropezar”, explicó Bernardino Borges Cammal, coordinador de beisbol.

“Logramos jugar siendo mujer, soy catcher, no importa si es con zapato y con hipil, es un orgullo”, agregó Janely.

Los guantes, bates y pelotas, la mayoría en mal estado, son obsequios de equipos que por su fama han jugado con ellas. Como las gorras rojas, enviadas por los Diablos Rojos de México. Estas mujeres mayas solo piden que les regalen equipo adecuado, pero que no incluyan zapatos ni uniformes.



LORENA RAMÍREZ, LA CORREDORA RARAMURI

María Lorena Ramírez Hernández llama la atención por su vestimenta raramuri o tarahumara. En la largada de cada competencia, sus sandalias hacen que los demás corredores se pregunten "¿cuántos kilómetros aguantarán sin romperse?", llevándose la sorpresa al ver el ritmo que lleva.

En 2017 saltó a la fama al quedarse con el primer lugar en Ultra Trail Cerro Rojo en la distancia de 50 kilómetros, cruzando la meta en 7 horas y 20 minutos.

Aquella vez hizo que todo el mundo hablara de la corredora del municipio de Guachochi, en México.

Poco después, invitada para competir en el CajaMar Tenerife Bluetrail, debió abandonar por un dolor en la rodilla, aunque un año después, en 2018, fue tercera en los 100 kilómetros, por lo que los diarios la definieron como "la Rarámuri que conquistó Tenerife".

Y en la isla española fue quinta en los 102 kilómetros en Overall, siendo tercera en la categoría senior.

Llegó a rechazar propuestas de patrocinio de importantes marcas, dado que se sentía más cómoda con la ropa tradicional de su pueblo, mientras motivaba a cientos de chicos a seguir sus pasos.

Proveniente de una familia de corredores, lleva la velocidad y la ultra distancia en la sangre. Nacida el 1 de enero de 1995, su salto a la fama le valió ser tapa de la revista de celebridades Vogue para celebrar su 20º aniversario.

La revista escribió: María Lorena Ramírez, la corredora rarámuri que ha conquistado diversas proezas atléticas en México y Europa, con el uso de su indumentaria tradicional y huaraches, es la portada de Vogue México.

Si bien Lorena ya era conocida, especialmente en el ambiente del trail running, su popularidad terminó de explotar cuando Netflix filmó un documental que relata su vida.

"Lorena, la de pies ligeros", se llama el corto de 28 minutos, en la que se cuenta su vida como también sus experiencias en carreras y, principalmente, las costumbres de su pueblo.

De profesión pastora, debe recorrer 10 kilómetros todos los días y está acostumbrada a subir y a bajar montañas, por lo que el hacerlo en carrera es pura diversión.

Con información de Noticieros Televisa.