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La visita de Calderón a Cienfuegos en Acapulco

La visita de Calderón a Cienfuegos en AcapulcoGuru /Viernes, 20 de noviembre del 2020



Qué bueno que platicamos mi comandante Cienfuegos.  Me regreso contento y con la plena seguridad, que el trabajo ha salido perfecto.

El Silencio.

Calderón llegó a Acapulco, para clausurar el tianguis turístico 2007. La seguridad del evento estaba garantizada. Entre el ejército y la gente de Arturo Beltrán Leyva habían tomado todo el puerto. Entre Cienfuegos y Arturo planificaron las diversas entradas de Acapulco. Se dividieron tres rutas. Hacía la costa chica quedó resguardada por los militares. Hacia la costa grande el Cártel de Sinaloa quedó a su cargo. Y la salida hacia la CDMX quedó vigilada de un lado por los militares y por el otro rumbo a Zihuatanejo estaba el personal de Arturo.

El estado mayor presidencial nada más se avocó a escoltar a Calderón, no había mucho que cuidar al pequeño presidente. Así que llegó y clausuró en el centro de convenciones el evento turístico internacional. Salió del evento y se fue por la costera con sus cuatro camionetas suburban blindadas, rumbo a la avenida Oceánica. Lo que le interesaba no era clausurar, sino platicar con Cienfuegos. Subieron las cuatro camionetas hacia el cerro y se detuvieron en el fraccionamiento Pichilingue. Se estacionaron tres camionetas afuera y la cuarta lo llevó a una residencia. Era la casa de Arturo Beltrán Leyva. Ahí estaba ya, Cienfuegos, el secretario de la defensa nacional Guillermo Galván Galván y García Luna.  Arturo les había prestado la casa para que platicaran sobre el negocio con el cártel de Sinaloa. 

Antes de bajar de la camioneta, Cienfuegos le abrió la puerta. Y se abrazaron muy fuerte diciendo el comandante: “Bienvenido señor presidente a Acapulco”. A bote pronto respondió Calderón: Gracias mi comandante, muchas gracias”. Ya estaba preparada la mesa debajo de una palapa cerca de la alberca principal. Teniendo una vista majestuosa de toda la bahía de Acapulco.  Calderón vió hacia abajo del mar y dijo: ¿De quién es ese yate tan bonito y grande? Cienfuegos respondió: “Es de Arturo, y se llama la Sorpresa, porque aquél o aquella que entra siempre se lleva una buena sorpresa” Quedó sentado, y empezaron a tomar Johnnie Walker18 años. Se paró Cienfuegos con la copa en mano y soltó: “Salud señor presidente, porque este negocio, da seguridad al país y genera ingresos a nuestra nación”.

Calderón quería saber la información por boca del propio Cienfuegos. Y preguntó: “Como va el trabajo comandante”. El Padrino Respondió: “Va como lo planeamos con el Sr. García Luna. Nosotros como institución nos hemos hecho responsable de toda la carga que viene por estas aguas. Y el dinero se lo doy al Sr. García. El trabajo coordinado con Sinaloa ha estado a la perfección y así seguirá señor presidente”. Calderón dijo: “Que bueno mi comandante que el negocio vaya a la perfección, porque con Sinaloa estamos de la mano y así va hacer todo mi sexenio y el que viene”. Los meseros y cocineros iban y venían con comida, botellas de whisky y copas limpias. Estos eran la gente de Arturo que trabajaba en la residencia.

La toma de Acapulco se hizo un día antes del evento. Por lo que Cienfuegos y Arturo, planearon la entrada de 40 toneladas de cocaína, en la madrugada. Ahí estaba esperando cerca de la bahía un buque de PEMEX, que estaba anclado desde la noche anterior. De repente la luz verde se lanzó hacia arriba como si fuera un rayo láser y las lanchas rápidas se acercaron ante aquel monstruo marítimo que sólo los quedaba viendo. 20 lanchas llegaban a recoger el cargamento que ya flotaban en el mar. De regreso éstas lanchas llegaban hasta las orillas de la arena de punta diamante. La descarga era rápida y lo metían en ambulancias del IMSS y del ISSSTE, todas eran oficiales. Salían rápidas sin encender la sirena, solo dejaban sus luces encendidas. Todo el cargamento se iba al aeropuerto de la CDMX. Pasando primero la caseta de la venta donde ya la pluma estaba levantada. El ejército le daba seguimiento.  Tenía puntos de control para asegurar que la droga llegara sin retraso alguno. El segundo punto era el Aurrerá de Chilp ancingo ahí estaba un convoy militar viendo que pasaran las ambulancias con una tiempo-distancia de 20 minutos. El tercer punto era la entrada a Taxco, ahí otro convoy militar estaba estacionado, para verificar el pase de las ambulancias. El tercer punto era la gasolinera saliendo ya de Cuernavaca. Y el último era la caseta entrando a la CDMX, donde los militares hablaban por radio para rendir el parte, de que los oficios ya se habían entregado a la secretaria. 

Brindando ya por la noche, Calderón, Cienfuegos, García Luna y Guillermo Galván. Entró una llamada al teléfono de Cienfuegos, era Arturo, diciéndole que los documentos ya se habían entregado a las oficinas de Susana (era Sinaloa). Calderón le dijo a Cienfuegos, quien era: “Es Arturo presidente, me informa que el cargamento ya está en Sinaloa”. Calderón dijo: “Que rápido hacen el trasiego”. Y Preguntó: ¿Y el dinero mi comandante? Cienfuegos Respondió: “Ya lo tiene el señor García y él se lo entrega a usted señor presidente”. Perfecto mi comandante y gracias por ese gran trabajo que hace, terminó diciendo Calderón.

- David Vargas Araujo.